Antes de entrar a fondo con el relato debo hacer unas acotaciones:
Emplearé la palabra "metro", que, para los que vivimos en la ciudad de México es demasiado significativa, casi casi forma parte de nuestro ADN.
Para los que lleguen a visitar este blog de otros estados de la República Mexicana o bien de otras partes del mundo (que dudo que lo hagan, AH CLARO!!!, excluyendo a nuestra querida amiga Ignacia de la hermana República de Chile) y no estén familiarizados con el tema, se trata del Sistema de Transporte Colectivo Metropolitano, o sea, metro.
Bueno para acabar pronto, los gringos le dicen SUBWAY (creo que ya quedó aclarado el punto)
También emplearé la palabra "tambo", con la cual en México hacemos referencia a los recipientes cilíndricos de lámina (digamos que es una lata muy grande) en los cuales se almacena y transporta, por lo regular, algún tipo de líquido.
Dicho lo anterior, comencemos:
Hace unos días en la estación del metro Instituto del Petróleo que forma parte de las líneas 6 y 5 de dicho sistema de transporte, presencié una escena hasta cierto punto curiosa, me explico:
En los andenes de la estación existen una serie de esculturas hechas con "tambos", quiero pensar que es una alegoría hacia los barriles de petróleo y a la industria petrolera en general, bastión económico del país, y sino es así, acabo de exhibir mi ignorancia.
Tal llega a ser la forma de las esculturas que pueden servir para propósitos muy diversos, esta vez me tocó ver una la cual me resulto como ya había dicho curiosa y a su vez novedosa.
Cuando caminaba para realizar el cambio de línea o sea el transbordo, observo como una mujer se encontraba sentada sobre un tambo, utilizando otro de respaldo y por último el de enfrente como apoyo para sus pies los cuales se encontraban al aire libre, fue entonces cuando mi mente se puso a evaluar la situación.
Esta mujer de cierta forma encontró la fórmula para hacer una pausa en la ajetreada vida que llevamos en la ciudad y aprovechar este tipo de espacios que ofrece el paisaje urbano para reposar y tener un momento de introspección y de comunión con nuestro ser, cuando la mayoría erróneamente pensamos que para obtener este tipo de oportunidad de solaz necesitamos hacer un viaje a lugares lejanos y despoblados, gastándonos una cantidad de dinero ridículamente alta, cuando las oportunidades están allí enfrente de nuestros ojos y no nos percatamos de ellas debido a la superficialidad de nuestras vidas.
Aquí en esta escultura es en donde se suscitó dicha epifanía, notarán la forma de "silla" que llega a tener en alguno de sus extremos:
Como se podrán dar cuenta, gracias a las imágenes, estas esculturas se encuentran justo debajo de lo que comúnmente conocemos como respiraderos, es decir, de rejillas que dan justo a la calle.
No se necesita ser un genio para deducir entonces que las esculturas están expuestas básicamente a todo lo que pueda colarse por dichas rendijas, desde polvo, hasta la incontinencia de algún ebrio que pase por la zona, es en estos casos cuando prefiero gastar dinero que aprovechar los espacios urbanos, uno nunca sabe en que se puede estar sentado.
Y por cierto no envidio ni tantito a la muchacha, al contrario la felicito por su valentía al arriesgarse de esa manera, espero que no haya pescado alguna infección.
Saludos... y fíjense en donde se sientan!!!

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